jueves, 8 de abril de 2021

El Tiempo

     

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

Hoy quiero compartir con ustedes una de las herramientas más valiosas que tenemos quienes usamos la Telemática para nuestras diferentes actividades: hacer las cosas interesantes y el uso del tiempo. Específicamente en nuestro campo de la docencia, su uso es fundamental, ya que los contenidos largos y tediosos, deben ser atractivo, como todo es atractivo, en la virtualidad.

Hoy día las cosas nos deben gustar, llamar la atención y aunque se sienta o se crea que los contenidos convencionales tienen mucha paja o exceso de contexto antes de llegar a la esencia, a lo clave, todo contenido puede venderse desde una óptica interesante y revaluando su valor, sí, como lo leyeron; cuando nos sentemos a preparar el material docente, debemos de revalorarlo, es decir, hacerlo más valioso, más importante, más determinante de lo que es.

Una de las formas que yo utilizo para presentar la importancia transcendental de un contenido común, es verlo como un producto de venta que necesito venderlo; depende de venderlo para sobrevivir, así que lo hago atractivo. Lo pinto, lo maquillo, lo arreglo, lo visto bonito, lo perfumo y lo siento en una silla para que lo vean bien coqueto.

Me explico: si el tema es las vocales, pues les digo a mis pequeños que con ellas, ellos podrán ver el mundo y entenderlo. Para los más chicos, la imaginación lo es todo y el espíritu explorador los mueve. Pero cuando el tema es la semasiología de la narrativa literaria, les digo a mis pupilos que entendiendo esto, nadie podrá mentirles y tendrán la capacidad de aceptar como verdad sólo que ellos quieran porque siempre podrán, de manera técnica y de forma correcta, cuestionar todo lo que caiga en sus manos y lo que les digan en su cara. Ese deseo que tenemos todos, no sabernos irrefutables sino de sabernos capaces de intuir, detectar y confirmar la falsedad del mundo es un atractivo fascinante para cualquiera.

Así que estoy segura que ustedes siempre encontrarán, desde el máximo beneficio que un contenido da a sus receptores, vender lo mejor de una materia para que nuestros muchachos siempre quieran aceptar nuestros contenidos con la mente abierta.

Lo otro y que es un plus muy alto en esto de dar clases virtuales: el tiempo. Yo uso la fórmula de la máxima atención. Les explico: tomamos todas las edades de todos nuestros alumnos en el curso y la dividimos entre el número de estudiantes que tenemos en ese curso y le sumamos uno. ¡Eso es todo! ¡Súper sencillo! Nada complicado.

Si tu resultado es 8, eso quiere decir que en una sesión de 40 minutos por Zoom, por ejemplo, la mayor cantidad de personas de tu público te prestarán total atención los primeros 8 minutos, así que tú deber es, preparar el material con lo más importante y relevante para darlo en esos primeros 8 minutos de clases en vivo, lo que te lleva a preparar una clase en una sesión virtual por materia, por decir, castellano en un sesión de 40 minutos; matemáticas en una sesión de 40 minutos y así. Se aumentan las sesiones de acuerdo al resultado de la ecuación pues entre más grandes sean los alumnos, sus preguntas e inquietudes requieren mayor tiempo de explicación.

Con estas dos herramientas en tus manos, tus clases pasan de ser aburridas a ser más dinámicas. Dependiendo de tu capacidad para hacer resúmenes y síntesis, prepararás materiales sin desperdicio que serán mejores con la práctica. ¿Qué es lo realmente importante en esta materia? Es la pregunta que me hago cuando toca seleccionar temas de una cátedra. Para esto es importante saber diferenciar lo que es contexto de lo que es "el lomo" de la información y lo que te guardas para ti como docente, como maestro, para dar las explicaciones necesarias, para mantener siempre la batuta en la mano de tu maestría.

¡Bendiciones!

Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

martes, 23 de marzo de 2021

Las nuevas premisas

    

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

Un año ha pasado de la nueva normalidad. Un año llevamos adaptándonos a esta nueva forma con aciertos y errores. Logramos metas y también perdimos otras. A golpe y porrazo salvamos el año escolar y aquí vamos cabalgando el segundo con la virtualidad de la mano.

No sé cuántos han entendido que deben ser maestros para alumnos digitales. Las evidencias marcan que pocos de corazón, mente y espíritu van por ese camino, uno en el que es pionero las Escuelas Arquidiocesanas no sólo en Colombia sino varios países de América Latina, como mi país. De esas escuelas deberíamos aprender sus métodos, muy acertados por demás.

Hoy un maestro debe tener más amplitud mental pero también espiritual porque la conexión no es con la computadora o con el teléfono o con la aplicación, es con el estudiante por medio de estos dispositivos y herramientas que ellos manejan mucho mejor que nosotros porque son nativos digitales.

Dar lo mejor de nosotros para que nuestros chamos hagan click con nosotros. Importante no olvidar a sus padres, hermanos, tíos, abuelos o cualquier otro acompañante, pieza fundamental de la educación a distancia en menores de edad, sobre todo los más pequeños. Ellos son también nuestro público receptor.

Conectarse con el corazón de nuestros alumnos, preguntarles cómo se sienten, cómo amanecieron, si comieron es fundamental. El resultado de dos más dos o el nombre de la barca de Colón lo consiguen en Internet; alguien se preocupe por ellos y además de eso, le enseñe lo que deben saber, eso no se encuentra en la World Wide Web.

Dejar de creer, abandonar la creencias que nos mantiene siendo los maestros de siempre a través de una pantalla; ni somos los mismos maestros ni la educación virtual es igual o se parece a la educación convencional.  Entender que estamos en la educación virtual y por lo tanto, frente a la abundancia de contenidos que hay en Internet, como maestros debemos servir para mucho más.

Enfrentar la tecnofobia con tecnofilia que no es más que mejorar nuestra actitud mental, abierta para el aprendizaje porque en esta coyuntura hemos aprendido que la tecnología está al servicio de la educación. Administrar más y mejor nuestro tiempo ante las nuevas exigencias administrativas porque la educación virtual trae consigo más trabajo administrativo.

Recordar que ya es tiempo que las Instituciones también estén a la altura del nuevo modelo educativo pues la amenaza del Covid-19 no ha terminado, muy por el contrario, estamos entrando en una nueva fase más contagiosa, más peligrosa porque el virus es un mutante que hoy nos enseña los dientes con la cepa amazónica y la cepa británica, ambas presentes en Colombia ya. Nuestra obligación como maestros de esta nueva era es también decir, adecúate y provéenos, a nuestros centros educativos y las instancias que correspondan. Esta nueva realidad ya no es sólo exigente para nosotros como maestros, también lo es para toda la estructura educativa.

Pero no olvidemos que así como en esta nueva ecuación la constante somos nosotros y seguiremos siendo nosotros porque somos insustituibles, también debemos tener presentes que nosotros debemos exigir las condiciones mínimas aceptables para darle la cara a esta nueva modalidad de trabajo. Y cuando venga a decirnos que por qué no nos conectamos o porque no hicimos tal o cual cosa, motivado a la falta de recursos, pues respondamos de nuestros hígados no se puede pagar Internet, ni con los bolsillos vacíos se puede comprar un teléfono o una tablet.

Hoy ya no somos los mismos maestros que una Pandemia enfrentó a lo desconocido para las mayorías educadoras. Hoy entendemos que hay problemas técnicos para conectarnos y yo pienso o quiero creer que somos más flexibles para comprender estas limitaciones y ofrecer alternativas comprensivas a ellas.

En la actualidad sabemos mucho mejor cómo manejar una situación difícil con ese otro público nada sencillo que tenemos que manejar que son los padres. Nuestras reuniones virtuales con ellos siguen siendo la escena para que demostrar que la batuta sigue en nuestra mano y en una clase, ya no nos da miedo parar la dinámica para hablar con un representante/acudiente cuando vemos que algo anda mal.

Somos hoy un poco más maestros digitales. Tenemos nuevas premisas y las practicamos haciéndolas nuestras. Seguimos adelante porque la educación no se detiene ni se detendrá. Cambiamos con ella y esto, nos universaliza, nos hace más capaces, tanto, que seguimos, no nos han despedido, no nos han sustituido aún. ¿Verdad que la virtualidad no es tan mala?

¡Bendiciones!

Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

martes, 9 de marzo de 2021

Necesitamos Cambios

   

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

Soho, es un gran estudio transnacional y multinacional que opera como un tanque de ideas y pensamiento para las grandes corporaciones del planeta. Ellos, hicieron un resumen de 20 premisas que están marcando el inicio de este año 2021. Las mismas fueron publicadas en el diario The Economics, en realidad, The Economics publicó 50 pero Soho, destaca "Lo que se viene este 2021, y que ya está pasando" en 20 ítems. Dos esos 20, uno es la educación y la forma de trabajarla.

Ningún maestro estaba preparado para la educación a distancia, salvo aquellos que se dedicaban a ella y que eran la minoría frente al universo de educadores activos en Colombia. Esta realidad no es exclusiva de nuestro país, y digo nuestro porque aquí hago mi vida ahora con las mismas o más dificultades que un nativo.

Esta verdad, la de la sorpresiva e intempestiva llegada de la educación en línea es común en la población del sector educación en todos los países de América del Sur, América del Norte, África, Europa, Asia y Oceanía. La diferencia es sin duda el acceso y manejo de las tecnologías, el apoyo de las instancias competentes hacia los docentes para que migren de manera correcta y efectiva hacia el nuevo método educativo y la disposición que tiene cada maestros como ser humano, consciente de su rol transformador para transformarse, para emprender el cambio de maestros magistrales presenciales a maestros magistrales digitales o virtuales.

Pero transitado ya un año de la educación a distancia masiva, los amigos de @soho  nos regalan estas valiosas recomendaciones que comparto con ustedes y espero les sean útiles, no sólo para orientarlos en lo profesional sino que puedan ustedes tener la capacidad de entender que estamos viviendo la nueva realidad y por lo tanto, debemos hacer ajustes nosotros también y promover los cambios que nuestra realidad, que nuestra actualidad demandan. No vamos a volver al pasado: estamos en el presente y avanzamos hacia el futuro.

Entonces, 1.- La E-Learning ya es fundamental para colegios, universidades y toda academia. 2.- Esta trae mayores ahorros y menos gastos para el sistema educativo que bien sea público o privado es un negocio en el que se invierte y por lo tanto, debe tener ganancias. 3.- Si hay que invertir en algo de manera inmediata es en tecnología y por lo tanto, buscaremos sujetos (personas) que estén a la altura del nuevo requerimiento. 4.- Se disparó la demanda de servicios en línea: la educación es un servicio, no lo olvidemos nunca. 5.- La competencia en este mundo es demasiado extensa. El éxito será para quien pueda ofrecer una buena experiencia OnLine. Prepárese no sólo para ser bueno y cumplir y ya,  fórmese, conviértase y transfórmese en uno de los mejores para que entre y se mantenga en la jugada. Por esto no me cansaré de recomendarles que se conecten con sus alumnos con la razón pero desde el corazón. 6.- Este es el año del nuevo inicio. Empezamos con nuevos conocimientos, con nuevas adaptaciones, con nuevas formas y maneras de vivir, de sentir, de convivir, de compartir, de existir, de cuidarnos… Por favor!!!!! no sigan dando clase de la misma manera. Las empresas para las que ustedes trabajaban, públicas o privadas también están en eso, en el nuevo inicio, en la transformación y muy pronto empezarán a buscar la gente de la nueva era, no necesariamente son los jovencitos, es la que aprendió a adaptarse y a transformarse. La que no, quedará en donde está el método anterior de dar clases: atrás, en el pasado.

Nuestro trabajo a distancia llegó para quedarse. Aunque hablemos de alternancia y se practique, la alternancia no es una oportunidad para vernos físicamente, es la antesala de la adaptación al nuevo modelo de educación. Lo físico ya no importa, el mercado entendió el valor de la virtualidad, su rentabilidad, conoció el buen negocio que es el OnLine. Ya no tienen ni tendrán que sostener o mantener grandes infraestructuras, limpiar patios, cortar pastos, lavar baños, pintar o decorar paredes, gente que abra y cierre puertas y portones, !tantas vainas! ¿Sí entienden?

A pesar de todo eso, lo único que va a quedar y va a ser importante, verdaderamente relevante e insustituible será la relación entre el maestro, sus alumnos y la forma en cómo este enseñará. Vamos a aprender a enseñar, de nuevo, bajo esta premisa actual. Nos toca. Pero también nos toca pedir, exigir, promover los cambios. No sólo es que cambiemos nosotros como educadores, la educación también debe cambiar, los programas se deben adaptar, las herramientas que la Institucionalidad nos debe dar deben ser tan nuevas como nuevo es el método.

Es cierto que no requerimos aulas y por lo tanto no habrá pupitres y mucho menos escritorios, pero debe haber conectividad, debe haber dispositivos, deben darse los cambios en los contenidos programáticos así como en los métodos de evaluación y puntaje.

Tras un año ya, debemos pedir y nuestras instituciones están en la obligación de darla, la capacitación correspondiente a la nueva realidad, las herramientas necesarias porque ahora nuestro hogar es el aula. El maestro no puede quedar solo haciendo únicamente el trabajo de transformación y adaptación personal/profesional hacia la educación virtual y poniendo de sus hígados todo los materiales que requiere para dar clase; es tiempo ya que colegios, universidades y toda academia inicie el trabajo de capacitación y dotación para que el personal docente esté a la altura de esta realidad educativa que llegó para quedarse.

Si la transformación no se da en estas dos instancias: educador y escuela, entonces la educación tendrá falencias, no cumplirá con todos los objetivos, no logrará ser educación virtual verdadera. Que Dios y La Virgen nos sigan cuidando para que podamos seguir viendo con buenos ojos el camino que tenemos por delante. ¡Bendiciones!

Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

jueves, 18 de febrero de 2021

¡Conéctate por favor!

  

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

"Loro viejo no aprende a hablar", dicen. Todos los que educamos sabemos de sobra que esto es mentira. Lo que sí es duro para muchos es cambiar de creencias, esas que definen nuestra conducta, actitud y reacción frente a las cosas de la vida. Los maestros no podemos ser ortodoxos hoy. Nuestros cercanos han muerto, están muriendo y nosotros podemos morir también en este nuevo contexto de contaminación mundial. Seguir apegados a pendejos métodos antiguos para dar clases en esta segunda oportunidad que nos da el Universo para estar vivos, es la mayor de las pendejadas que podemos cometer.

2, no siempre es el resultado de 1 + 1. La Pandemia me lo enseñó y espero que usted mi estimado colega también lo haya aprendido. Los maestros estamos obligados a repensarnos y replantearnos las nuevas cosas. Estamos obligados a practicar de manera constante la deconstrucción cognitiva más ahora que estamos atravesando este maremoto educativo que cuando pase, no dejará las cosas igual. Para eso debemos estar preparado también, para saber que ya nada será igual.

Así como fuimos luz en nuestros salones de clases, ahora tenemos que ser luz en las pantallas. Tenemos que seguir iluminando a nuestros chamos. Jesús Piña es un docente mexicano que ha transitado este camino de lo físico a lo virtual en la práctica de enseñar. Él dice que para que los muchachos se queden con nosotros en la clase, es decir, que no sólo los tengamos en un recuadro con su nombre y viendo su cara como un fotograma, los estudiantes tienen que estar contentos. Tenemos que hacerlos sentir empoderados y hacerlos participantes, que se sientas valorados, escuchados, estimados, creadores de su propio aprendizaje. Y esto es verdad.

Pero no sólo los niños o los jóvenes deben estar contentos, nosotros también y al ser humano lo hace feliz las emociones positivas. Eso es lo que hay que transmitir, emociones positivas, nosotros tenemos que llenarnos de positivismo sin dejar de lado la doctrina de aprendizaje para enseñar.

Si hay algo poderoso que toca el alma de grandes y chicos es preguntar ¿cómo te sientes? ¡Hagámoslo! Esta pregunta obliga a una respuesta y donde hay una pregunta y una respuesta amable, sincera, allí empieza una conversación amable y sincera en la que el increpado se sabe tomado en cuenta aunque seamos los maestros los que llevemos la procesión por dentro pues no es falso que sobre nuestros hombros llevamos la carga pesada de estos cambios y en nuestros pies, muchos, arrastramos el grillete de no poder equivocarnos.

La educación virtual es conectividad: conexión digital a las herramientas de la telemática educativa pero sobre todo conexión nuestra con nuestros estudiantes. Una conexión no se logra con frialdad, con rigidez normativa y mucho menos con arrogancias y soberbias de maestros en la cúspide. Un virus nos saca del juego en 15 días. Seamos humanos y vivamos con humanidad cada día que despertamos. Con esa misma humanidad, sensible, empática, seamos bondadosos al momento de sentarnos, ahora, frente a la cámara para enseñar.

Preguntémosle a nuestros hijos cómo se sienten. Hablemos con ellos antes de comenzar cada sesión, sepamos cómo están para que nosotros conozcamos lo que es verdaderamente importante enseñarles. Sintámoslos para que encontremos cómo abrir ese camino, libre, a la fijación del conocimiento a través del contenido académico que brindamos.

En cada sesión de clases en vivo, si tan sólo nos detenemos un momento a saber cómo se siente nuestro público podemos obtener el más valioso de los recursos: el conocimiento de cómo vamos a dar la clase y por dónde le vamos a dar al contenido. Esa conexión primaria no sólo hará que se sientan bien por saberse tomados en cuenta, importantes para su maestro, sino que nos permitirá a nosotros, si nos damos el permiso de abrir también nuestra corazón, de construir y redireccionar la ruta de trabajo académico en función de la emoción positiva y ese marco de confianza que nuestros chamos van a ir sintiendo, construyendo con nosotros.

Miren maestros, si tenemos que dejar de lado el dos por dos para hablar de convivencia familiar, hagámoslo sin miedo y aprovechemos ese material también: nosotros somos quienes dirigimos esa orquesta y ningún instrumento sonará bien sino está primero bien afinado y si su ejecutante no está en armonía y paz consigo mismo para tocar.

¿De qué nos sirve que el chamo nos conteste de qué color es la luna si no sabemos si él o ella está escuchando al padre pelear con la madre? ¡Y como usted lo tiene silenciado pues nunca escuchará eso, cierto! ¿De verdad usted quiere que el pelao le responda cómo se llama la embarcación de Colón con la abuela sentada al lado viendo la televisión mientras que la anciana tose y se echa peos? ¡Es en serio! ¿Hasta cuándo va a seguir usted prendiendo esa computadora sin saber qué carajo es lo que está viviendo su muchacho? ¿Hasta cuándo va a seguir usted conectándose sin conexión "para enseñar"? Pero peor aún, ¿Cómo enseña usted ignorando la situación por la que su alumno está pasando?

Estimado colega, si usted está enseñando así no está educando y mucho menos está transitando el camino de la enseñanza virtual. La enseñanza virtual es muy poderosa, es tan poderosa que gracias a ella se salvó el año escolar. La enseñanza virtual toca al alumno a través de herramientas materiales e inmateriales como los dispositivos y las aplicaciones pero lo primero que hace es tocar a los alumnos, no lo olvide, porque su esencia es la educación y educar es un acto esencialmente humano. Está muy lejos, está bien distante ya de la clase magistral en la que interrumpir, entiéndase abrir el micrófono, es un pecado cuya condena es el paredón.

Si un chamo abre el micrófono, pregunté qué pasa porque esa pregunta, esa intención de que el maestro sepa lo que le está pasando a su alumno es parte de esa conexión que es la educación virtual. Que la pausa sea una herramienta de enriquecimiento docente y de conexión virtual educativa. Que la pausa no la dé el tiempo de Zoom, la lentitud de GoogleMeet o la pesadez de la velocidad del ancho de banda del Internet. Los que educamos somos nosotros y seguiremos siendo nosotros pero tenemos que conectarnos. 


Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

martes, 9 de febrero de 2021

Actuar desde las creencias

 

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

Un adulto sano y normal, actúa, piensa y razona desde su marco de referencias, es decir, desde su creencias. Hay creencias limitantes y las hay liberadoras. "El maestro enseña y el alumno aprende", es una frase que nos ha sobado el ego desde el día que nos licenciamos para educar. Bajo este precepto, no sólo nos formamos en la Academia, nos hicimos docentes; hasta que llegó el microbio y nos está enseñando a la mala, como dicen acá, que hoy aprende más el maestro que el mismo alumno.

La Pandemia nos agarró la cara y nos ha puesto a mirar a la educación como una experiencia colaborativa: el muchacho también nos enseña cosas valiosas y más que útiles para nosotros en este momento. Triste por aquellos colegas que no cuentan con las herramientas para pasar de las creencias limitantes a las creencias liberadoras. Triste por aquellos colegas que aún contra la pared y frente a la pantalla siguen pensando hoy que el maestro es el único que enseña.

¿Cómo se supone que sabes dar clases en línea si tú nunca tuviste una clase virtual en tu desarrollo académico? ¿Por qué piensas que puedes seguir dando la clase de la misma manera que lo hacías cuando estabas en el aula? ¿De verdad crees que una clase virtual es sólo escucharte hablar a ti? ¿Puedes dar clases en línea porque hiciste un cursito de dos horas, de tres días o porque sabes manejar un dispositivo novedoso?

No es suficiente tener herramientas, equipos, manejar plataformas, saber subir o descargar contenidos si no creamos un espacio agradable, como comunidad, para fomentar la curiosidad insaciable de aprender con nosotros frente a ellos ahora. Hay que conectar con ellos desde el corazón, dejando de lado nuestras creencias limitantes.

Como maestros somos privilegiados. En la era de la muerte estamos vivos; en el ciclo de la peste estamos sanos. ¿Por qué seguir mirando hacia atrás cuando lo que viene lo tenemos al frente? Sé que a todos nos ha removido la vida esta Pandemia, que seguramente ningún jefe se ha detenido a preguntarte cómo te sientes o qué necesitas para ser docente virtual. Sólo te han recargado de trabajo, sólo te han puesto más tareas, sólo te están exigiendo que des los números, que rindas, qué cumplas. Sólo te han pedido que transites esta crisis y que sigas vivo a la salida del túnel. Pero a pesar de todo esos sinsabores, mírate al espejo y sábete privilegiado. La crisis sólo llega cuando lo viejo no ha terminado de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer.

Nosotros estamos allí, en esa caótica primera fila, viendo como protagonistas principales la culminación de una manera de enseñar y el nacimiento y consolidación de la nueva manera. ¡Seamos maestros virtuales! ¡Seamos educadores e línea! ¿Por qué ese empeño en ser el maestro de siempre a través de la pantalla? En este acto, la muerte de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo somos insustituibles. El método educativo cambia frente a nosotros pero en ningún momento dice que el maestro ya no es necesario ¿Entonces? ¿Por qué seguimos abrazados a creencias limitantes? ¡Nada nos reemplaza! Pero el maestro, de mantenerse tozudo en los viejos esquemas, se auto saca del juego. Nada será peor que unos alumnos que te quiera escuchar. Si cuando enciendas tu computador tienes 40 estudiantes locos apagar la transmisión, hemos perdido.

Así como aprendimos para educar en un modelo que jamás pensamos que se iba a agotar, ahora nos toca aprender para continuar educando en este nuevo modelo que todo nos indica que permanecerá por mucho tiempo como el vehículo para enseñar.

Maestros, nos toca transitar la deconstrucción cognitiva, nos toca entender que nuestros alumnos, técnicamente, son nuestros nuevos mejores maestros, que estamos obligados a ver esta educación como la nueva forma de educar en comunidad porque vivir mi estimado colega invocando volver a la normalidad del pasado, no es sano. Ni para usted, ni para los muchachos.

Lo técnico es muy fácil, aunque no lo crea. Lo difícil es que usted cambie sus creencias. Entender que nuestros alumnos no necesitan a un parlachín aburridor, sino a una verdadero inspirador, capaz de transmitir emoción por la pantalla como esa que sentimos cuando por el celular, le escribimos al amor de nuestras vidas y este nos contesta y se nos ilumina el alma de tal forma que no hay nadie a nuestro alrededor que no note la luz que irradiamos. Internet jamás educará, los que educamos somos nosotros. ¡Hagámoslo bien! Bendiciones para todos.


Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

martes, 2 de febrero de 2021

Cambio de pensamiento

Por: @Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

Soy mamá. Tengo muchos títulos académicos pero soy mamá de dos chicas menores de cinco años que como la mayoría desde el año pasado dejaron de ir a la escuela para recibir a la escuela en la casa, a través de una pantalla y este año seguimos igual.

Las clases virtuales son el nuevo ejercicio académico en todos los niveles educativos. Un microbio produjo esta hecatombe. Todos los maestros se acostaron a dormir y se levantaron con la noticia de no poder volver a sentarse en su silla, a trabajar en su escritorio, a escribir en su pizarrón, a caminar por los pasillos que dejan sus pupitres y mesas; despertaron y se encontraron con que perdieron un pedazo de su vida.

Los alumnos también perdieron. Aunque muchos al inicio celebraron no ir a la escuela, muchos de ellos hoy quieren volver a ese espacio donde no sólo su pensamiento es libre sino también su alma. La realidad sacudió a maestros y estudiantes y así, la salvadora educación se abrazó con fuerza a una de sus herramientas poco valorada pero presente en el sector desde la invención de la computadora: La Telemática.

La Telemática salvó el año escolar, pero ¿por qué no salvó a los maestros y a los estudiantes? ¿Por qué a pesar de las clases virtuales y los dispositivos sentimos que no aprendimos en el caso de los alumnos y sentimos que no enseñamos bien en el caso de los maestros? ¿Por qué decimos que las clases virtuales no son iguales, por qué decimos no son lo mismo? ¿Cómo deben ser estas clases entonces?

Me nutro de quienes llevan tiempo enseñando a distancia pero sobre todo, de quienes entienden más este proceso humano por el que estamos pasando y nos regalan sus experiencias. Jesús Piña es uno de ellos, educador mexicano que como buen maestro nos está enseñando desde su vivencia, lo que aquí se conoce como buenas prácticas en esta nueva verdad educativa: la virtualidad.

Materia obligada para todo maestro que está transitando por este nuevo camino es volver a mirar la esencia del hecho educativo: educar es un acto humano y que se hace en comunión entre el maestro y su o sus alumnos. La educación está viva, tan viva como respiran maestros y estudiantes por eso se necesita de conocer a los alumnos pero también se necesita de conocer al profesor.

Hasta el año pasado nosotros entendíamos el conocernos como un acto cara a cara. Hoy conocernos ya no requiere de presencia física pero igual debemos hacerlo. ¿Y cómo lo hacemos? Utilizando esa enorme flexibilidad cognitiva, nuestra máxima flexibilidad mental y nuestra inagotable, como debe ser, disposición a entender los cambios de nuestro entorno y la aceptación de cambiar como personas con nuestro entorno para seguir siendo maestros.

En la nueva era de la educación maestros y alumnos debemos aprender pero es a nosotros, los educadores a quienes se nos ven las costuras porque nuestros alumnos son nativos tecnológicos mientras que la gran mayoría de nosotros no sabemos lo que es recibir una clase virtual porque nosotros no nos educamos ni ganamos nuestra experiencia ni nos desarrollamos profesionalmente en este sistema. A los maestros nos cambiaron el método, sí, pero lo que nunca logrará el método cambiar es nuestra presencia. El maestro siempre estará, sólo que ahora queridos colegas, debemos aprender cómo estar presentes de forma inmaterial.

Nuestros estudiantes nos llevan una gran ventaja en el uso de la telemática, las TIC y el manejo de aplicaciones y de todos los dispositivos actuales y los por venir: ellos son como ya dije, nativos digitales. Los maestros hoy se dividen en los jóvenes educadores que manejan herramientas digitales pero no se formaron en la escuela virtual mas sin embargo entienden mucho mejor que aquellos maestros menos jóvenes y que aquellos que están a la espera o se acercan a la jubilación, que en este nuevo hecho educativo, el profesor debe conectarse con sus alumnos.

El maestro tiene que hacer click y no es click al botón de la computadora, al mouse o la pantalla táctil de su teléfono inteligente o de su tablet… El maestro tiene que hacer click con sus estudiantes para sacar lo mejor de ellos y seguir inspirándolos. La telemática nos da los vehículos, el Internet nos da la gasolina pero nada de eso sirve si no hay quién maneje: esta nueva era no sustituye al maestro pero esta nueva era nos obliga a crear con nuestros alumnos, en la distancia, un ambiente que favorezca y estimule las ganas de aprender que nuestros muchachos tengan con nosotros.

Nada logramos con tener chicos frente a una pantalla tres, cuatro o más horas sino le brindamos el calor de la humanidad magistral. Si como maestros no entendemos que hoy debemos ser más cercanos que nunca con los alumnos, al final de este año sentiremos lo mismo, que no enseñamos igual, que no se aprendió, porque en esta realidad virtual el protagonista no es el conocimiento, es el ser humano y la estimulación emocional a las ganas de aprender, porque ya no estamos para decir "mira lo que yo sé"; de lo que nosotros sabemos y más, está lleno el Internet. No en vano hoy se dice en muchos espacios que para qué sirve un maestro.

Es un trabajo duro, nada fácil porque es emocional sobre todo para los educadores. Hay que hacer un ejercicio de reflexión interno muy profundo y muchas personas llevan años con una barrera para proteger su corazón, sus sentimientos y el maestro no es la excepción. La pandemia se llevó nuestra vida diaria, nuestra zona de confort y nos pegó contra una pared y frente a una máquina.

Creer que vamos a dar clase de la misma manera, con las mismas reglas es el error que se cometió el año pasado y que muy probablemente se cometa este año. Creer que las dificultades técnicas son unos de los problemas de la educación virtual es la muestra del nivel de obnubilación que ciega a muchos de nuestros educadores hoy.  Hay que conectar con nuestra esencia humana; como maestros debemos conectar con nosotros mismos y vernos como en un espejo para encontrar nuestra fuerza transformadora y abrir la puerta a ese nuevo método de enseñanza que desde el corazón nos hará cercanos a nuestros chamos porque hablar y hablar por una pantalla con los micrófonos cerrados a nuestros alumnos no es enseñar, es el camino directo a la aburrición y a las ganas de no volver a prender el transmisor digital.

Aprendamos a ser maestros digitales. Tenemos la obligación de hacerlo porque no hay computadora, ni aplicación, ni tablet o teléfono que nos reemplace. Vamos a demostrar por qué Internet jamás educará. Bendiciones.

 

Yrmana Almarza

Periodista y educadora venezolana

@Yrmana en Twitter / @yrmanaalmarza en Instagram

 

 

 

 


viernes, 18 de diciembre de 2020

La creatividad: motor de nuestros días que habita en cada uno de nosotros.


La primera vez que escuche el término “Todos somos creativos” fue en un evento dirigido a artistas, y si bien me pareció bonita frase me quedó sonando, me quedó sonando que la industria publicitaria, de artistas y diseñadores nos hemos apropiado de esa palabra, creativos, como si de esas disciplinas dependiera la creatividad. Lo malo de ese pensamiento es que terminamos por creerlo, terminamos creyendo que la creatividad le pertenece a alguien más y que un abogado, un profesor o un contador no pueden acceder a tan exclusivo adjetivo.

En el mundo mucha gente se ha propuesto desmentir estas afirmaciones de otros tiempos en su día a día, se han apropiado de la creatividad en sus quehaceres diarios y llegan a resultados brillantes en tareas cotidianas, muchas de esas personas también ya están creando, y una de las ventajas de la constante aceleración del crecimiento de los dispositivos móviles, es la oportunidad que nos dieron para animarnos a crear, a comunicar esa insaciable creatividad independientemente de la formación que tengamos.

Hoy más allá de la pandemia, el encierro o la necesidad de sostener nuestros hogares, nos propusimos junto a Fe y Alegría a demostrar que todas y todos somos creativ@s, que por supuesto en la cocina, en la docencia, en la contaduría, en ser ama de casa hay toneladas de creatividad que estamos usando todos los días, solo que nos propusimos encontrar ese insumo y encaminarlo a la creación de marcas, proyectos, emprendimientos. Durante varios sábados nos reunimos con mujeres y hombres de diferentes rincones de Colombia para hablar de logos, pensamientos laterales, creatividad, sueños etc.

Así que hicimos una parada frente a estas iniciativas y mostramos con todo el cariño y con el corazón abierto cada uno de estos hermosos proyectos en el live de facebook de EnREDdados, mostramos todo ese derroche de creatividad que ya existía en la vida de estas bellas personas y lo canalizamos en sus emprendimientos,  lo que salió de este bonito experimento es difícil de describir con palabras, así que la invitación es a que conozcan una comunidad de no diseñadores lanzando sus propias marcas, sus propios emprendimientos y demostrando que no solamente todas y todos somos creativ@s sino que la creatividad tiene una incidencia y un impacto enorme en toda esta movida que llamamos resistencia. Necesitamos crear, cada uno de nosotros lo necesita y nos pertenece esta palabra a todos los seres humanos, así que la invitación es a que conozcan estas hermosas iniciativas y que las apoyen porque fueron hechas de todo corazón.


Por

Juan Pablo Dueñas
@rotojuan


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